Bromas telefónicas.
San Bernardino es la víctima de una de sus bromas, la del "vaquerito". ¿Que no entendéis nada? Pues escuchad, escuchad, y no os perdáis como el bromista cae en su propia trampa, es el cazador cazado.
La víctima de la broma; "Martillitos", no ha pagado unos arreglos mecánicos a un taller, por qué le parece un robo el dinero que le piden. San Bernardino se hace pasar por el encargado y amenaza...
Pobre Chema Trueba... Estos días con el frío que hace, el viento, la lluvia... y él ahí, a la intemperie, por los telefonillos del mundo, pasando frío y mojándose. Para remediarlo, decide pedir que le tiren un paraguas...
A la víctima de la broma le acusan desde el ministerio de consumo, de tocarse mucho sus partes cuando atienden a las clientas en el supermercado. ¿No será que tiene ladillas?
La víctima de la broma tiene problemas de espalda y por eso está de baja. Pero he aquí que le han pillado yendo en moto y arreglando un camión...
San Bernardino trabaja en la DGT y llama a la víctima de la broma para decirle que unas cámaras le han pillado copiando en el examen teórico. El chico resulta ser un listo y su madre una lista
San Bernardino se hace pasar por un tele-operador de una empresa de telefonía que llama a un cliente para hacerle una oferta. Pero, el tele-operador es cubano,mi amolllll, ¡¡Y muy pesado!! Tanto que la víctima de la broma acaba llamando a la policía
La víctima de la broma esta en el paro por culpa de unos dolores en la cadera. Un representante del Tribunal Médico de Valencia (San Bernardino) le dice que esta perfectamente y que lo que tiene es holgazanitis
Nunca una llamada de consumo había sido realizada por una persona tan borde y vacilona a la vez. Todo por un velo extraviado en una tintorería.
San Bernardino acusa de pirata a la víctima de la broma, y es que dice que este señor ha pirateado un descodificador. ¡¡Vaya rebote que se agarra!! Al final todo, se acaba liando más. ¿Qué no entiende?
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